Ni tan adentro del horno que te quemes, ni tan afuera que te hieles.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
Propagación mear no espuma.
El mundo es de los audaces.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
Pequeñas astillas el fuego encienden y los grandes maderos lo sostienen.
Las abejas hacen la miel, y las moscas se la comen.
Obras vea yo; palabras, no.
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
Ten que dar, y el culo te vendrán a Besar.
Hacer las cuentas del Gran Capitán.
Para aprender, nunca es tarde.
Cuando viene el bien, mételo en tu casa.
La necesidad tiene cara de hereje.
Vino sacado hay que gastarlo.
Hablen cartas y callen barbas.
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
¿Adónde irá el buey que no are, sino al matadero?.
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
El que mucho promete, poco cumple.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
Todo bicho que camina, va a parar al asador.
Con azúcar o miel, todo sale bien.
Mejor el demonio que te hace progresar, que el ángel que te amenaza.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
Quien frena la lengua conserva a sus amigos.
Antes de acabar, nadie se debe alabar.
Parecer uña y carne.
A ojo de buen cubero.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
Casa sin mujer y barca sin timón, lo mismo son.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
Si no tienes para bien, para mal no faltará.
Arbol que nace torcido, nunca su rama endereza.
Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
No es habilidad poca, saber nadar y guardar la ropa.
El interés mata la amistad
Alcalde que por momentos se dispara, háganle arrimar la vara.
Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
El que es buen gallo en cualquier gallinero canta.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
A tres azadonadas, sacar agua.
El que con locura nace, con ella yace.
Ni miento ni me arrepiento.
Alcanza, quien no cansa.
El placer y la alegría del hombre radica en aplastar al rebelde y conquistar al enemigo, en arrancarlo de raíz, y tomar de él todo lo que tiene
La hoguera no se doblega, si más leña se le agrega.