Quien a otro ha de matar, antes ha de madrugar.
Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
Mejor cazar los deudores, que huir de los acreedores.
La fantasía es más veloz que el viento
Dos capitanes hunden la nave.
Peor es mascar lauchas
La buena hilandera en invierno acaba la tela.
Desee bien, sea bueno.
Por Navidad, dichoso el que ve su hogar.
Aprendo mientras vivo.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Es por bondad de corazón por lo que el cangrejo rechazó que Dios le fabricara una cabeza.
Aprende a escuchar y sonríe al hablar si quieres agradar.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
En los ojos del patrón, verás siempre la ambición.
Cuidado, que el diablo es puerco.
Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
Cosa que mal no puede hacer, no puede hacer bien.
Quien tiene dineros, compra panderos.
Espera debajo al que está arriba, caerá.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
Quien de paja su casa ha hecho, témale al fuego.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
Negocios largos, nunca bien acabados.
Nada hay más atrevido que la ignorancia.
Soplar la pelusa de un abrigo de pieles, para descubrir el menor defecto.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
Cambiar manzana por ajo, no es buen trabajo.
Cuando una puerta se cierra, otra suele abrir la fortuna.
Un maravedí sobre otro llegan a comprar potro.
La esperanza mantiene.
Abejas sin reina, la colmena en ruina.
No todo el que chifla es arriero.
El que con lobos anda a aullar aprende.
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
Gallina en casa rica, siempre pica.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
Como la fortuna es ciega, dalo al primero con quien se tropieza.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
La burra no era arisca pero la hicieron.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Han comenzado una disputa que el diablo ya no les dejará terminar.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.