No cuentes los pollos antes de incubarlos.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
De arriero a arriero no pasa dinero.
A lo que se quiere bien, se castiga.
No hará casa con azulejos, quien en cazar gasta su tiempo.
Una sola araña cien moscas apaña.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
Vale más ser envidiada que envidiosa.
Raposa que mucho tarda, caza aguarda.
A buen salvo está el que repica.
Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
Repara tu trineo en el verano, y tu carreta en el invierno.
Hay que saber nadar y guardar la ropa.
Con leña prometida no se calienta la casa.
En Briviesca, el que no caza, pesca.
Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.
Es más fácil plantar que recoger, pero solo se recoge aquello que se ha plantado.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
Mentir y comer pescado, requieren mucho cuidado.
A pan duro, diente agudo.
Injurias y blasfemias, por donde salen entran.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
La promesa debe ser cumplida y la acción debe tener resultado.
Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
Haber muchos cocos por pelar.
Hijo ajeno, candela en el seno.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
Variante: El pez que busca el anzuelo, busca su duelo, dice mi abuelo.
Pueblos vecinos, mal avenidos.
No eches toda la carne al asador.
Si deseas ser feliz, tienes que desear ver a otros felices también.
A la mujer y a la suegra, cuerda.
A fuerza de varón, espada de gorrión.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Aunque me eches losperros al rabo, me lleve el demonio si dejo el nabo.
Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
la ropa son alas.
Quien quiere tener un niño cueste lo que cueste, se casa con una mujer embarazada.
El mandar no tiene par.
Gallo cantor, acaba en el asador.
¿Qué es la lengua en la boca del virtuoso? Es la llave que abre un tesoro.
Solo en la actividad desearás vivir cien años.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
Echando a perder se aprende.
El que siembra y cría, tanto gana de noche como de día.
Matar pulgas a balazos.
Una mujer es como un puro: hay que encenderla a menudo.
Hacerse el sueco.