La que ha de pescar marido, lo saca de la tinaja.
Meterse en la boca del lobo.
Ventana abierta, pajaro que vuela.
No dar su brazo a torcer.
Haz el mal y guárdate.
Eso es regar fuera del tiesto.
Alegría, belleza cría.
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
Pedir las perlas de la virgen.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
O errar o quitar el banco.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
El que ambiciona lo ajeno, pronto pierde lo propio.
A veces un veneno, para sacar otro es bueno.
Antes de casar, ten casa en que morar, tierras en que labrar y viñas en que podar.
Canta el grillo, canta la rana, lo que no se haga hoy, se hará mañana.
Cada pájaro lance su canto.
Unas veces, joden las ranas a los peces y otras es al revés jode el pez.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
Antes de los años mil, otros mandarán la tierra.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Para que no se espante el borrico por delante.
Hay que amarrar el tamal.
Si vences la desesperación vencerás otras batallas
Quien se empeña en pegarle una pedrada a la luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda.
Las iras de los amantes suelen parar en maldiciones.
Arremangóse mi nuera, y volcó en el fuego la caldera.
El que anda en silencio, cazar espera.
Inclinar la balanza.
Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.
Malo va al que arrastran, aunque vaya en serón nuevo.
El necio o no se casa o se casa mal.
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.
Quien abono echa, tendrá buena cosecha.
Quien en la plaza a labrar se mete, muchos adiestradores tiene.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Ahogarse hasta en un vaso de agua.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
Tabernero que bebe, termina donde no debe.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
Considera enemigo a aquel que al agraviarte lo hace solo con intención
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
Arena y cal encubren mucho mal.
Antes de que acabes, no te alabes.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.