Para el verano te espero, pollo tomatero.
Cielo de Junio, limpio como ninguno.
El que paga manda y el que no se aguanta.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
Renegad de viejo que no adivina.
Quien se acuesta con niños, amanece meado.
Todo tiempo pasado fue mejor.
El cosechar y disponer de provisiones puede durar por largo tiempo.
Viejo con moza, mal retoza.
En Junio hoz en puño.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
Zapato que aprieta, no me peta.
Más caliente que un brasero, la bragueta de un herrero.
Buena es la nieve, sí en enero viene.
Día martes, ni te cases ni te embarques.
El amor y el interés, comen juntos en un plato; el amor come por horas y el interés cada rato.
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
Amigo beneficiado, enemigo declarado.
Quien quiera prosperar, que empiece por madrugar.
El que nace para borrico, del cielo le baja el aparejo.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
Deja lo afanado y toma lo descansado.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
Un hombre es un hombre aunque sea un comino.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
Nadie da duros a cuatro pesetas.
El tiempo lo arregla todo
Dinero de canto, se va rodando.
Amor sin plata, no dura.
Marido, comprad vino; que no lino.
El sol de Marzo, da con el mazo.
La miseria pronto alcanza, a quien despacito avanza.
A mi, mis timbres.
Sin pan y vino, no hay amor fino.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Buen atiento, poner la capa según viniere el viento.
A buena mujer, poco freno basta.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
La mujer buena, inapreciable prenda.
Redondear la arepa.
Los últimos serán los primeros.
Dinero llama a dinero.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
El tiempo todo lo cura
El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.
De persona palabrera, nunca te creas.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.