Hombre cornudo, más vale de ciento que de uno.
Día de agua, taberna o fragua.
Recio llama a la puerta el que trae mala nueva.
Hasta verlo en la era, llámalo hierba.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
Año lluvioso, échate de codo.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
Hombre ocioso, hombre peligroso.
Al hombre por el verbo y al toro por el cuerno.
En los meses frioleros, se tapa hasta el brasero.
Remienda tu sayo y te durara otro año.
Come a gusto y placentero, y que ayune tu heredero.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Estoy que no me calienta ni el sol.
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
De todos los santos a adviento, mucha lluvia y poco viento.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
Árboles y amores, mientras tengan raíces tendrán frutos y flores.
Paciencia y barajar.
Ni un dedo hace mano, ni una golondrina verano.
A hombre recién levantado, ni le propongas negocios ni le pidas un prestado.
No te fíes de la muchacha de la taberna ni del cielo estrellado de Diciembre.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
Quien en un año quiere ser rico, al medio le ahorcan.
Sol madrugador y hombre callejero, no los quiero.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
Niebla de Marzo, helada de Mayo.
Calva buena, luna llena.
Fumador empedernido, hombre carcomido.
Con viuda o soltera, lo que quieras.
El que trabaja, principia bien; el que ahorra acaba mejor.
El huevo de hoy, el pan de ayer y el vino de un año, a todos hace provecho y a ninguno daño.
Amor loco, hoy por ti y mañana por otro.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
Buen podador, buen viñador.
Noche toledana. (Irse de farra).
Un año bueno y dos malos, para que nos entendamos.
Necio es quien con necios anda.
El que paga y goza, empata y hasta gana.
El zapatero, juzgue de su oficio y deje el ajeno.
Esto es de rompe y rasga.
El mirón, ¡chitón!.
Quien no tuviese que hacer, que arme navío o tome mujer.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
El primer real a nadie hace rico: pero es el principio.