Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.
Junta de lobos, muerte de ovejas.
Lo poco agrada y lo mucho enfada.
Vale más ser envidiada que envidiosa.
Juzgan los enamorados, que todos tienen los ojos vendados.
Los que saben más tretas, pierden más pesetas.
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
Para aprender, perder.
Roma, acuerdos y locos doma.
No seas amigo de los necios.
Quién encuentra a un amigo, encuentra a un tesoro.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.
Quien demande pan y abrigo, va a saber quien es su amigo.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
Al acebuche no hay quien le luche.
Con afán ganarás pan.
Buenos son barbos cuando no hay truchas a mano.
A quien debas contentar, no procures enfadar.
Al ingrato con la punta del zapato.
Quien te adula, te traiciona.
El que fía, o pierde o porfía.
A quien dices tu secreto, haces tu dueño.
Bueno es el mal que fue ocasión del bien.
El más fuerte teme a la muerte.
Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible.
Sé justo con todos, pero no confíes en todos.
Quien presto enriqueció, presto empobreció.
Els lladres grans enforquen als petits.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Casa revuelta, huéspedes espera.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
Benavente, buena tierra y mala gente.
El chisme agrada, pero el chismoso enfada.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
A la hija mala, dineros y casalla.
Si quieres hablar mal de alguien, hazlo por donde no sople el aire.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
Dando al diablo el hato y el garabato.
La gloria del amante es la persona amada.
La avaricia y la ambición, congelan al corazón.
No le quiere mal quien le quita al viejo de cenar.
El cierto amigo, en la cosa incierta se conoce.
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.