Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
Cuchillo malo, corta en el dedo y no en el palo.
Dios los cría y ellos solos se juntan.
Rascar y comer comienzo ha menester.
Indio muerto no tira flecha.
Sobre advertencia no hay engaño.
El que da a todo el que le pide, acaba por pedir a quien no da.
Aquel a quien mil dedos acusadores señalan, muere sin estar enfermo.
No hay situaciones desesperadas, solo hay hombres que la desesperación de las situaciones.
El que va a Jacarilla, pierde su silla.
¡No perdió su mano Ernesto, pero las lleva en un cesto!.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
Bolsillo lleno no tiene dueño.
La bebida apaga la sed, la comida satisface el hambre.
Es más hábil funcionario, quien más ordeña al erario.
Gallina, mujer y cabra, mala cosa siendo magra.
Tierra de roza y coño de moza.
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
De buena casa, buena brasa.
Bueno es el rigor; pero la misericordia es mejor.
Nadie sabe lo que tiene, si tiene quien lo mantiene.
Ganas tienes y con ellas te entretienes.
El que presta, a pedir se atiene.
Mejor es el pan cuando el corazón está dichoso, que riquezas con pesadumbre.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
Dios nos libre de un ya está hecho.
Recordar algo malo, es como llevar una carga para la mente.
Cuando los Estados Unidos estornudan, Europa se acatarra.
Hay que tener los pantalones en su sitio.
Soy el castigo de Dios, si no hubieses cometido grandes pecados, Dios no habría enviado un castigo como yo sobre ti
Si quieres ser cornudo, ándate a la caza a menudo.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
El ladrón empieza robando un alfiler y llega a robar un imperio
Todos desnudos nacemos, aunque vestidos nos vemos.
De un juez prevaricador nos libre el Señor.
Un hombre puede seguir vivo después de haber perdido la vida, pero no después de haber perdido su honor.
El que da grandes cosas quiere a cambio grandes cosas
Para muerte repentina, mezclar trago y gasolina.
Manos que trabajan, no son manos, sino alhajas.
No digas de este agua no beberé ni este cura no es mi padre.
La familia pequeña, vive mejor.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
El peor de todos los temores, es el temor a vivir.
Lo que la mujer no hace por amor, lo hace por despecho.
En casa del carpintero, zuecos de hierro.
A osadas, que quien lo dijo no mintió.
El saber no ocupa lugar, la ignorancia tampoco.
Quien más saliva tuviere, mucho más harina ingiere.
Por muy manso que sea el oso, sigue siendo peligroso.