No hay hombre tan malo que no tenga algo bueno; ni tan bueno que no tenga algo malo.
Al mejor pastor, el lobo le roba una oveja.
El que tiene las llaves tiene que ser el primero en llegar para abrir, y el último en irse para cerrar.
Felicidad de hoy, dolor de mañana
Más logran las lágrimas que las palabras.
Es mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
Todos obedecen con gusto cuando el que manda es justo.
Más ciego no puede haber, que aquel que no quiere ver.
No hay bien que dure, ni mal que no se acabe.
Los recuerdos buenos duran mucho tiempo, los malos mucho mas.
Quien gasta y miente, su bolsa lo siente.
De que mueren los quemados más que de puritito ardor.
Allegó el mezquino y no supo para quién lo hizo.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
A mala cama, buen sueño.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
Buen oficio es no tener ninguno.
A falta de pan, buenas son tortas.
Más vale que los dientes no riñan con la lengua.
Amigo si te echas novia, échatela entre semana, porque en llegando al domingo, la más cochina se lava.
Una persona pobre no es quien tiene poco, sino quien necesita mucho.
Acabó de matar a la gallina de los huevos de oro.
Riñen los ovejeros y perecieron los quesos.
Aunque suegro sea bueno, no quiero perro con cencerro.
El hambre viene sola, pero no se va sola.
Por el humo se sabe donde está el fuego.
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
Los ojos brillan al patrón cuando encuentra un tontorrón.
El que mucho te cela es porque bien te quiere.
Sin harina no se camina.
A la aguja, buen hilo, y a la mujer, buen marido.
Detrás de los pedos viene la mierda.
¡Qué cosa linda sería hurtar, si fuera por los cintos que colgaran!
Detrás de un hombre capaz hay siempre otro hombre capaz.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
Alegría y desgracia no son eternas
Cuando el muerto encuentra quien lo cargue se hace el pesado.
Del uso viene el abuso.
El estúpido es como el ladrón de campanas que se tapa los oídos para no ser oído mientras roba.
No hay amor mi Linda Inés, sin su tasa de interés.
Quien se conduce con integridad, anda seguro; quien anda en malos pasos será descubierto.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Donde se ha visto que los patos le tiren a las escopetas.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
Cuando hay santos nuevos, los viejos no hacen milagros.
Llegar y pegar, Matías, no es para todos los días.
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
Cojo con miedo, corre ligero.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.