Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Bien o mal, te casarás, sea con Pedro o sea con Juan.
Aburrimiento y nervios son contagiosos
Baile que en burla empieza, acaba en boda.
Quien se casa, mal lo pasa.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Amor antiguo no se oxida
Ahogarse hasta en un vaso de agua.
Beber, hasta la hez.
Guárdate del enemigo que llevas en ti y contigo.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Favorecer, es por norma perder.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
La desconfianza y el amor no comen en el mismo plato
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
Casado que vuelve a casa manivacío, ese es baldío; casado que vuelve a casa manilleno es bueno.
El cantar, alegra el trabajar.
Jugar y pasear solo por recrear.
Las palabras mueven, los ejemplos arrastran.
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
Conquistada la madre, segura está la hija.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Abusar es mal usar.
Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.
La vida es corta y pasarla alegre, es lo que importa.
A la hija casada sálennos yernos.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
Cásate por la dote, y de tu mujer serás un monigote.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
La mujer siempre es más lista que el hombre que la conquista.
Al amigo cuando lo pruebas, a veces chasco te llevas.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
Al potro y al niño, con cariño.
No amamos a una mujer por lo que dice, amamos lo que dice porque la amamos.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
Al bien, buscarlo, al mal espantarlo.
Tener el juego trancado.
Tú no serás amado si piensas nada más que en tí.
Te doy un dedo y me quieres coger el brazo.
Ser felices quiere decir ver el mundo tal y como se desea
Envidia, ni tenerla ni temerla.
Quien tiene en el corazón el amor por una mujer, no tiene tiempo de odiar
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta
Estar armado hasta los dientes
Lo que más se quiere, presto se pierde.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Compra la lanza apuntada a tu corazón si no quieres sentir su punta.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.