La caridad bien entendida empieza por uno mismo.
Hay que creer, rajar o desastillar.
En enero, enciende la abuela el brasero.
Hacer oídos de mercader.
Un viaje de diez mil kilómetros empieza por un solo paso.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
Volver a inventar la rueda.
Cuando en septiembre acabes de vendimiar, enseguida ponte a sembrar.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
El que es buen juez por su casa empieza.
Hacer una cosa contra viento y marea.
Comprar y vender, buen camino para enriquecer.
Llenar el tarro.
Hacer una montaña de un grano de arena.
Si quieres agrandar los campos de la felicidad, comienza por nivelar tu corazón.
Hay que dar para recibir.
Por lo demás, paciencia y barajar.
No le pegues a la yegua antes de empezar la carrera.
Carretera que bien empieza, con baches acaba.
Hacer buenas (o malas) migas.
Para prosperar, madrugar.
Del mirar nace el desear.
Inclinar la balanza.
Amagar y no dar es apuntar y no tirar.
Antes que armas tomar, todo se ha de tentar.
Hacer la plancha.
La largueza y altruismo empiezan por uno mismo.
Si quieres cambiar al mundo, empieza por quien ves en el espejo.
Hacerse la boca agua.
Otoñada buena, por San Bartolomé comienza.
Cierre la boca y comience abrir la bolsa.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
A jugar y perder, pagar y callar.
Por la panza empieza la danza.
Amor que empieza en boda, acaba en boda.
Paso a paso se hace camino al andar.
Mediado enero, mete obrero.
Para aprender, nunca es tarde.
Jugar la vida al tablero.
Jamón empezado, cada cual le tira un tajo.
Cuando Noviembre acaba ya el invierno empieza.
Acarrear leña para apagar un incendio.
Hacer de un camino, dos mandados.
Para aprender, lo principal es querer.
Se empieza por avergonzarse de un vicio y se acaba alardeando de él
La escalera ha de barrerse empezando por arriba.
Creer a pie juntillas.
Escatimar y dar a putas.
Hacer el agosto.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.