Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Las palabras mueven, los ejemplos arrastran.
Sembrar poco y mucho recoger, no puede ser.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
Al buen, regalo; al malo, palo.
Bodas buenas y magistrado, del cielo es dado.
Jugar y nunca perder, no puede ser.
Abre para todos tu boca y para todos tu bolsa.
No existe cosa escondida que con el tiempo no sea bien sabida.
La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
Belleza sin talento, veleta sin viento.
Bien ora quien bien obra.
Quien en la plaza a labrar se mete, muchos adiestradores tiene.
Al que tienes que dar la cena, no le quites la merienda.
Los hijos de mis hijas, mis nietos son. Los de mis hijos, sábelo Dios.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
Quien habla de lo que no debe, escucha lo que no quiere.
Casa de pan tierno, casa sin gobierno.
Cortesía de boca, mucho consigue y nada cuesta.
No busques la verdad, solo deja que te abriguen las opiniones.
Entre menos burros, más choclo.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
A los pendejos ni Dios los quiere.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
Todo lo que sube tiene que bajar.
Para sana diversión no abuses de la ocasión.
Para mal casar, mejor nunca maridar.
Es como el cilindro, que cualquiera lo toca pero no cualquiera lo carga.
Belleza de cuerpo no se hereda
Comer y sorber, no puede ser.
En la boca del discreto, lo público es secreto.
Del uso viene el abuso.
Buena es la regla, si la regla es buena.
El papel puede con todo.
No pidas que otro haga lo que tu puedes hacer.
De tu dinero, no hagas a nadie cajero.