El dinero no da la felicidad, pero ayuda.
La mujer como la vaca, se busca por la raza.
Hacer una cosa en un avemaría.
A bien obrar, bien pagar.
Eres lo que comes.
Nunca ocultes nada al sacerdote, al médico y al abogado.
No da quien tiene, sino quien quiere.
Calla, haz, y con la tuya te saldras.
Es en vano dar razones cuando no las escuchan.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
Cuando Dios borra, escribir quiere.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo.
Escucha en el silencio y serás sabio.
El agua clara y corriente, no contamina a la gente.
Zumba con el desigual en casa, y zumbará contigo en la plaza.
La mejor lotería, es una buena economía.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
Esclava te doy y no mujer, trátala como burro y déjala sin comer.
Redondear la arepa.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
Para prosperar, madrugar.
Para tu mujer empreñar no debes otro buscar.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
Madre y teja, no pierde por vieja.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
Dar limosna no empobrece y para el cielo enriquece.
Amor de dos, amor de Dios.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
El sueño es alimento de los pobres.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
La vida mejora de hora en hora.
Carta cerrada, si no la abres no dice nada.
Hablar en plata blanca.
A la par es negar y tarde dar.
Fuiste doncella y viniste parida.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
El cantar, alegra el trabajar.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Apuntar alto en tu carrera, pero permanece humilde en tu corazón.
Nadie regala nada a humo de pajas.
Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. Proverbios 3:5-6
La bebida moderada es salud para el cuerpo y alegría para el alma.
O te aclimatas, o te aclimueres.
El que da lo que tiene no está obligado a dar más.
Para decir la verdad, poca elocuencia basta.
No cierres una puerta, si no has abierto otra.