Negocios largos, nunca bien acabados.
Como te presentes, así te mirara la gente.
Cada maestrillo, tiene su librillo.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
La paciencia es buena cura para todas las heridas.
Las muchachas en la fuente, tornar a casa no tienen en la mente.
El vino para los reyes y el agua para los bueyes.
Lo que hace tu mano derecha que no lo sepa tu izquierda.
Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Proverbios 3:1-2
Agrada, quien manda.
Secreto de tres, secreto no es.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
Cuanto se deja de dormir, tanto se acrecienta en vivir.
Aburrimiento y nervios son contagiosos
El trato engendra el cariño.
La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
A hijo malo, pan y palo.
A creer se va a la iglesia.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Lo difícil es tener, si no sabes mantener.
Nadie da lo que no ha.
En vender y comprar, no hay amistad.
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
Gente de trato llano, esa es de mi agrado.
El consenso es poder, la fe el alma del hecho
De alcalde a verdugo, ved como subo.
La cuestión no es llegar, sino quedarse.
Dios perdona siempre, los humanos a veces, la naturaleza nunca.
Vuelve a tu menester, que zapatero solías ser.
Cada día verás quien peque y pague.
Comprar al pobre, vender al rico.
Pereza no es pobreza; pero por ahí se empieza.
Un dolor alivia otro dolor, y un amor cura otro amor.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.
La oración de Zumaque: para trbajar no te mates.
El trabajo bien hecho da alegría en el pecho.
Tu secreto en tu seno, y no en el ajeno.
El hombre no sabe para quien trabaja, y la mujer para quien lo tiene.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
De pregonero a verdugo, mirad como subo.
Honra y dinero se ganan despacio y se pierden ligero.
Para su madre no hay hijo feo.
Casa y potro, que lo haga otro.
Amor, opinión y fortuna corren la tuna.
Sobre advertencia no hay engaño.
Lo que unos inventan, los otros lo aumentan.
Que mejor almohada que no saber de mañana.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.