Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
Oficial diestro, pronto se hace maestro.
Lo que en la mocedad no se aprende, en la vejez mal se entiende.
Estudiando con tesón, al fin entra la lección.
Tropezando y cayendo, a andar va el niño aprendiendo.
Decir bien y obrar mejor.
De tus hijos solo esperes lo que con tu padre hicieres.
Diligencia vale más que ciencia.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
Dar y tejer es buen saber.
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.
La ignorancia es madre de la admiración.
Conocimientos puede tenerlos cualquiera, pero el arte de pensar es el regalo más escaso de la naturaleza.
Estudiante que no estudia, en nada bueno se ocupa.
Necio por natura y sabio por lectura.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
La ciencia quiere prudencia y experiencia.
Le quieren enseñar al padrecito a rezar el Padre Nuestro.
A cada día bástale su maestría, y a cada momento, su pensamiento.
Las mujeres sin maestro saben llorar, mentir y bailar.
Abracijos no hacen hijos, pero son preparatijos.
Estáse la vieja muriendo y está aprendiendo.
Echando a perder se aprende.
Padre diestro, el mejor maestro.
Aprende de maestro y vendrás a ser diestro.
Yo te hice y tú me enseñas.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
Para buena vida, orden y medida.
Los hijos son lo que la madre quiere.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
La larga experiencia, más que los libros enseña.
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.
La ignorancia es la madre de la felicidad.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
El aprendizaje es un tesoro que seguirá a su dueño a todas partes.
En la escuela, la cárcel, o la guerra se conocen los amigos.
¿Quién te enseñó a remendar?. Hijos menudos y poco pan.
Cuando el alumno esté listo para aprender, un maestro aparecerá.
Buena crianza no pierde punto.
Profesor que usa estaca, malos alumnos saca.
Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
De las ciencias y las artes, solo es enemigo el ignorante.
Lo que con tus padres hagas, con tus hijos lo pagas.
Aprende bien a callar, para que sepas hablar bien.
Si quieres adquirir conocimientos, hazte el ignorante.
Si haces planes para un año, planta arroz. Si haces planes para diez años, planta árboles. Si haces planes proyectando una vida entera, educa a las personas.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú algo muy duro: has de enderezarte a ti mismo.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
La enseñanza sin palabras y el beneficio de no actuar no tienen en el universo absolutamente nada que ver