A fin de que seas mejor, purifícate todos los días.
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
Para que suegra y nuera se quieran, un burro debe subir la escalera.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
Deja la h de ayer para hoy.
El aburrimiento es el mejor enfermero
La necesidad carece de ley.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
Espada y mujer, ni darlas a ver.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
Hablen cartas y callen barbas.
Un buen libro y entendido lector, tal para cual son los dos.
Cuando escribas alguna carta, leéla despacio antes de enviarla.
Sueña lo que quieras soñar, ve donde quieras ir, sé lo que quieras ser.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
La crianza es buena los trece meses del año
No es lo mismo predicar que dar cargas de trigo.
En el mundo como en el mar, no se ahoga quien sabe nadar.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
Al medico, al confesor y al letrado, hablarle claro.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
Quien sabe, sabe.
Hacer algo de cayetano.
Secreto dicho a mujer muy pronto se ha de saber.
Igual con igual va bien cada cual.
la ropa son alas.
Hay que poner tierra de por medio.
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Quien da el consejo, da el tostón.
Quien hizo una...hace dos
Al cuerdo o al hábil, todo le es fácil.
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
Nadie es sabio en todas partes.
Mal que se comunica, si no cura, se alivia.
Culpa no tiene quien hace lo que debe.
Buenas palabras y buenos modos dan gusto a todos.
Quien lee y escribe no pide pan.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
Hacer el primo.
Hazte responsable de tus actos.
Es mejor callar y parecer idiota, que hablar y no dejar la menor duda.
Costumbre hace la ley.
A la iglesia por devoción, y a la guerra por necesidad.
Nada es virtud ni pecado, mientras no sea divulgado.
El que no duda, no sabe cosa alguna.