Orden y contraorden, desorden.
La gala del estudiante, en cuello y guante.
Saber es poder.
El futuro pertenece a los que se preparan para él.
La virtud loada, crece.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Cual es el padre, así los hijos salen.
Mi mama me manda a mi y yo mando a mis hermanitos.
Todos dan consejo y pocos lo toman.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
El parir y amasar siempre empezar.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
No es na el bailar sino saber dar la vuelta.
Hacer de un camino, dos mandados.
Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.
Dar el consejo y el remedio, favor completo.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
El trabajo ennoblece.
Hable bien el que sabe, y el que no, echase la llave.
Buena memoria es la escritura, pues para siempre dura.
Paso a paso se hace camino al andar.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Juventud sin salud, más amarga que senectud.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
Dineros me dé Dios; que con mi poco saber me aviaré yo.
No porque ande pa delante, deja de ser ignorante.
El oficial hace la obra, y el maestro la cobra.
A consejo ido, consejo venido.
Tal para cual.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
A tres de pelea, enséñales la suela.
Consejo femenil, o muy bueno, o muy vil.
Libros cerrados, no hacen letrados.
Incauto fui, hasta que cayendo aprendí.
El joven para obrar y el viejo para aconsejar.
Esposa prudente es don de Dios.
La medicina cura, la naturaleza sana.
Al hombre de más saber, una sola mujer lo echa a perder.
Bueno es dar, y sin embargo, no conviene ser muy largo.
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
Dame consejos sanos y dinero para ejecutarlos.
No se nace caballero: hay que saber serlo.
Del niño el beso, del viejo el consejo.
Ara hondo, siembra pronto, tira basura y ríete de los libros de agricultura.
Hijos y mujer añaden menester.
El viejo desvergonzado, hace al niño mal educado.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Estudiante sin blanca, de criado de un estudiante rico va a Salamanca.