El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
Las buenas fuentes se conocen en las grandes sequías; los buenos amigos, en las épocas desgraciadas.
Mal me huele, quien mucho huele.
En soledad y recuerdo, consuelo es "Manuela Izquierdo".
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Si te vieres en prosperidad, acuérdate de tu adversidad.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
De buena vid planta la viña, y de buena madre, la hija.
Un tonto engaña a cientos si le dan lugar y tiempo.
Ir de trapillo.
No cuentes los polluelos antes que salgan los huevos.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Se te cayó e cassette
¿Me guardas un secreto, amigo?; mejor me lo guardas si no te lo digo.
Estudiando con tesón, al fin entra la lección.
El que asno nace, asno se queda.
Mientras tengas hijas en la cuna, no llames puta a ninguna.
De necios es huir de consejos.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
Hay más sabiduría escuchando que hablando.
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
De noche y si está la suegra, se ve hasta la leche negra.
Quien mucho vino bebe, a sí se daña y a los otros hiere.
Haz bien y vive alegre.
Cada día tiene su refrán y su afán.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
Esto está en chino.
La muchacha que es bonita, afeites no necesita.
La agonía es larga pero la muerte es segura.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
Rica que con pobre casa, un criado más tiene en su casa.
Es de vidrio la mujer, pero no se ha de probar si se puede o no romper, pues todo podría ser.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
Acójome a Dios que vale más que vos.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Boca abierta, dientes de oro.
Miren quién habló, que la casa honró.
El amor es el oficio de la mujer y la amistad el oficio del hombre
La lengua queda y los ojos listos.
Mas vale dar que recibir.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Al tonto se le conoce pronto.
Hay dos cosas por las cuales un hombre, no debe enojarse: Lo que puede remediarse y lo que no puede remediarse.
Deja la bola rodar, que ya parará.
Manda y haz, buen ejemplo darás.
Averiguelo, Vargas.
A un fresco, un cuesco.
Nacer de pie.
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.