Ten rebaño de cabras, si hay muchos hijos para guardarlas.
Amigo sin dinero, eso quiero; que dinero sin amigo, a veces no vale un higo.
Arreboles al oriente, agua amaneciente.
Salud y alegría belleza cría, atavío y afeite cuesta dinero y miente.
Día nublado engaña al amo y al criado.
La generosidad consiste en dar antes de que se nos pida.
Quien vive de recuerdos, vive entre muertos.
El ahorro es santo porque hace milagros.
Proba varón, que primero es San Antón.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
Ama al grado que quieras ser amado.
El hábito es al principio ligero como una tela de araña, pero bien pronto se convierte en un sólido cable.
Caro compró el que rogó.
Para buena vida, orden y medida.
Del agua mansa no fíes nada.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
Quien casa una hija, gana un hijo.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
A tal puta, tal rufián.
No te creas caballero porque te llamen don Dinero.
Trabaja cada día como si fuese el último de tu vida.
Moza que mucho va a la plaza, alguna vez se embaraza.
Costumbre hace la ley.
No hay cambios sin inconvenientes, aun de peor a mejor
Al que bebe vino le huele el hocico.
Arca cerrada con llave, lo que encierra no se sabe.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
El que no madruga con el Sol no goza del día.
No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
No se nace caballero: hay que saber serlo.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
Suegra y sin dinero, al brasero.
En casa del carpintero, zuecos de hierro.
Esta lloviendo sobremojado
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
En Mayo, leche y miel hacen al niño doncel.
Darle a una persona todo tu amor, no es un seguro de que siempre te amara.
Contra gustos no hay nada escrito.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Si quieres que el dinero no te falte, el primero que tengas no lo gastes.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
Es fácil cambiar el curso de los ríos y las montañas, pero difícil cambiar la naturaleza de un hombre.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.
La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.
Progresa en su negocio quien ha pensado en él de antemano.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.