El que no tranza no avanza.
El hombre sabio es aquel que busca instruirse con todos los hombres; el hombre fuerte, aquel que sabe quebrar sus deseos; el hombre rico, aquel que se contenta con su suerte, y el hombre honrado, aquel que honra a los demás.
Dichosos los ojos que te ven.
A la larga, lo más dulce amarga.
Temporal de noche, mucho ruido y pocas nueces
El que a caracol ara, o sabe mucho o no sabe nada.
Enero y Febrero hinchan el granero, con su hielo y su aguacero.
Al tahúr nunca le falta qué jugar ni al putañero qué gastar.
Amigo bueno, solo Dios del cielo.
La ausencia causa olvido.
Abril concluido, invierno ido.
El que ha de ser servido, ha de ser sufrido.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Regla y compás, cuanto más, más.
Come para vivir y bebe para comer.
Mal viene el Don con la carga de paja.
Lo que se da no se quita.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
Nadie perdona que le hagan un favor.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
A quien mucho tiene, más le viene.
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
Nunca ocultes nada al sacerdote, al médico y al abogado.
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.
Un real de deuda, otro acarrea.
Las deudas de cariño, solo con amor se pagan.
Echando a perder se aprende.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
Más quiero ser burro descansado que buey ajetreado.
En tiempo de verano, el capote con su amo.
Mal agüero, antes las berzas que el granero.
Tanto le alabas que nunca acabas.
La tradición y los platos se hicieron para romperse.
De arriero a arriero no pasa dinero.
A bobos y a locos, no los tengas en poco.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
Agua, ni quiebra hueso ni descalabra.
Ama sois mientras el niño mama; después ni ama ni nada.
Para conservarse en forma, poca cama, poco plato y mucha suela de zapato.
No tiene el corazón amor postrero, siempre el último amor es el primero.
Visitas, pocas y corticas.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
A palabra necias, oídos sordos.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
Si no valiese por testamento, valga por codicilo.
Dale, si le das, que me llamen en casa.
Fruta de locos, míranla muchos y gózanla pocos.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
Bien vestido, bien recibido.