Dámelo perezoso, y te lo daré vicioso.
La vida es para una generación; un buen nombre, para siempre.
Raposa que mucho tarda, caza aguarda.
Mujer hermosa, niña e Higuera, no las garda Cualquiera.
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
Caldo de gallina y precaución, nunca dañaron ni ha hembra ni a varón.
Cuando Junio llega, prepara la hoz y limpia la era.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
Entre mamar y mamar dos horas han de pasar.
La gente mala se muere de vejez.
El rey fue viejo a Toro y volvió mozo.
La paciencia, en los trabajos se prueba.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
En marrano y en mujer, más vale acertar que escoger.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
Entre más apuro menos prisa.
Lo que bien se aprende, nunca se pierde.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
Pedo con sueño no tiene dueño.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
Más vale haberlo perdido, que nunca haberlo tenido.
Señor por señor, el padre es el mejor.
El que consigue algo tiene mucho, pero el que guarda tiene más.
Antes muerte que vergüenza.
Para prosperar, madrugar.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
La ilusión del cazador, a una mentira otra mayor.
Ropa que mucho se cepilla, pronto raidilla.
Toma y daca.
La mujer con quien te cases no te gane en heredades.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
Año de heladas, año de parvas.
Coces de garañón, para la yegua cariños son.
Al potro y al niño, con cariño.
Amor de niña, agua en cestillla.
Para mejor pasar la vida, tener esposa y querida.
Quien va despacio y con tiento, hace dos cosas a un tiempo.
Casa no hará, quien hijos no ha.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
De cuarenta para arriba, ni te cases, ni te embarques, ni te mojes la barriga.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Solo como Adán en el día de la madre
Quien hijo cría, oro cría.