El que te enseña por un día es tu padre por toda la vida.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Criada trabajadora hace perezosa a la señora.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
Alcanza, quien no cansa.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Bodas largas, barajas nuevas.
Quien tenga tiempo que no espere
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
Año lluvioso, échate de codo.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
El que bien vive y santamente, antes de tiempo ve la muerte.
Tal padre, tal hijo.
Ya acaecido el hecho, llega tarde el consejo.
Lee antes de firmar y cuenta antes de guardar.
Caballo viejo no aprende trote nuevo.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
A los diez años es una maravilla, a los veinte es un genio, y a los treinta una persona común.
Hombre prevenido vale por dos.
Quien porfía, alcanza hoy u otro día.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
La experiencia es la madre de la ciencia.
Hoy es discípulo de ayer y maestro de mañana.
Agrada, quien manda.
Dale con que la abuela fuma.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
La primera mujer, escoba, y la segunda, señora.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Ocio, ni para descansar.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
Más atrasado está el fulano, que pelotas de marrano.
Está como padre, que le llevan la hija.
Buena cautela, iguala buen consejo.
Una vez se nace, una vez se muere y una vez se quiere.
Al viejo pelele, todo le duele.
El que rompe viejo, paga nuevo.
El menor yerro que podría hacer, es casarse la mujer.
Refranes viejos, recortes del evangelio.
No digáis mal del año hasta que sea pasado.
Haber sido cocinero antes que fraile.
Amor comprado, dale por vendido.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
De casa del abad, comer y llevar.
Amigo del buen tiempo mudase con el viento.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.