Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.
Julio, lo verde y lo maduro.
La larga experiencia, más que los libros enseña.
Su tarea es cuidar a los mayores, a los indefensos, a aquellos que no pueden hacerlo por su cuenta, y por sobre todo, a los niños, el futuro de la humanidad.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
Lo pasado, pisado.
Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.
Las cuentas nuevas se hacen viejas y las viejas no se pagan.
¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
Viejo que boda hace, "requiescat in pace".
Hacienda de señores, cómenla los administradores.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
Para verdades el tiempo, y para justicia Dios.
Hablar a tiempo requiere tiento.
Mujer de treinta y sin Nene, no sabe que lo tiene.
La hacienda, el dueño la atienda.
El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.
Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.
La gente joven dice lo que hace, la gente vieja dice lo que hizo, y los tontos lo que les gustaría hacer.
Quien tiene madre, muérasele tarde.
Ya en el veranillo, la madurez del membrillo.
Enero mes torrendero.
Quien se acuesta con niños, amanece meado.
Casa vieja de madera, pronto arde entera.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
Hacerte amigo del juez
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
Jugador que se irrita no le cases con tu hija.
El que se acuesta con niños, se levanta meado.
Vieja gallina, hace un caldo cosa fina.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
Hijos casados, trabajo doble.
Ni miento ni me arrepiento.
Ruin señor, cría ruin servidor.
A su tiempo se cogen las uvas.
La más fiel memoria, no siempre es historia.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
El que muda de amo, muda de hado.
Bondad con hermosura, poco dura.
De sabios es cambiar de parecer.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
Vino añejo, pimienta y ajos, te llevan directo a los refajos.
Tantos años de marqués, y no sabe menear el abanico.
Amores de una señora, se olvidan con otro amor.
En chica casa y en largo camino se conoce al amigo.
Apenas si ha nacido, y ya quiero marido.