Entre padres e hijos no metas los hocicos.
No te acostumbres a lo que no dure.
La sabiduría no se traspasa, se aprende.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
Date buena vida, temerás más la caída.
Dulce y vino, borracho fino.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Desde los tiempos de Adán, unos calientan el horno y otros se comen el pan.
Cada cosa en su lugar, ahorra tiempo en el buscar.
¡A tomar por culo la bicicleta! (Antes de cumplir los 14 ibas en bici, después te pasabas al Vespino, y con 18, al 600. Era más comodo).
El que es sabio nunca enceguece.
Orden y medida, pasarás bien la vida.
El hipo, en el niño para vivir, en el viejo para morir.
Casa hecha y mujer por hacer.
Año de nieves, año de bienes.
Madre piadosa hace hija asquerosa.
Diez años la seguía y ella no lo sabía.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
Hacer enseña a hacer.
A grandes cautelas, otras mayores.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
Fruta que pronto madura, poco dura.
Buey viejo asienta bien el paso.
Años nones son los peores.
Mal acabará quien pretenda adentrarse en el futuro, ignorando lo que sucedió en el pasado, porque entonces no vivirá el presente.
No es cierto que la gente deje de perseguir sus sueños porque envejece, más bien envejece cuando deja de perseguir sus sueños.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
Ama y guarda.
Más de un hombre amanece con el día que no verá morir.
El que se casa con vieja, fea y sin dote, es tonto de capirote.
A enfermo, niño o anciano, hay que tenderles la mano.
Cuando llueve y hace frío , hace la vieja su vestido.
No puede ser precavida, quien no sabe de la vida.
En caso de duda, la más tetuda.
A su tiempo maduran las brevas.
Hijos antes de casamiento, traen gran sufrimiento.
Zanja tu cuestión por albedrío de buen varón.
Otros tiempos, otros modos.
Haciendo y deshaciendo se va aprendiendo.
Un buen consejo a tiempo no tiene precio.
Gente de montaña, gente de maña.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
El que temprano se moja tiempo tiene de secarce.
A mamar, todos nacen sabiendo.
Más vale un hoy que diez mañanas.
El niño engorda para vivir, y el viejo para morir.
A tres azadonadas, sacar agua.
Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.