A barco nuevo, capitán viejo.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
Cuando dude, no saludes.
La leña del cerezo, salta a la cara del viejo.
Riñen los amantes y quiérense más que antes.
Agua y sol, tiempo de caracol.
Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.
Vieja verde caprichosa, ni fue buena madre ni buena esposa.
El tiempo enseña más que cien maestros de escuela.
No hay plazo que no llega, por largo que sea.
Un buen día nunca se olvida.
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Hombre cornudo, más vale de ciento que de uno.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
Remienda tu sayo y te durara otro año.
Con pedantes, ni un instante.
Recordad siempre la partida tienes que guardar.
Nunca te apures para que dures.
El día nunca retrocede de nuevo.
Pan de ayer, vino de antaño y carne manida dan al hombre la vida.
Compra de quien heredó, y nunca al que lo sudó.
Cuando Marzo marcea, la vieja en el "jogarín" se mea.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
Quien más sabe, mayores dudas tiene.
Gallo viejo con el ala mata.
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
Lo pendejo y las reumas con lo vieja se acentúan.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
Hombre probo y recio, no tiene precio.
Buey viejo, surco nuevo.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
El tiempo es el mejor consejero
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
Del ahorro viene la posesión.
Como te cuidas, duras.
Consejo tardío, consejo baldío.
El que se lleva de consejos muere de viejo.
Ni patos a la carreta, ni bueyes a volar, ni moza con viejo casar.
Bien o mal, casado nos han.
Lo que bien se aprende, jamás se olvida.
El que a los veinte no es valiente, a los treinta no es casado, y a los cuarenta no es rico, es gallo que clavó el pico.
En esta vida caduca, el que no trabaja no manduca.
Más vale un hombre apercibido que dos descuidados y no prevenidos.
Una vez al año, y ésa con daño.
Despacio, que llevo prisa.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
No hay año sin desengaño.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
Antes de contar, escribe, y antes de firmar, recibe.