La hebra de Marimoco, cosió siete camisas y le sobró un poco.
Niña, si vas a reuniones, ajustate los calzones.
Hacer callar es saber mandar.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
A ese andar, llévalos mi baca.
Quien en la plaza a labrar se mete, muchos adiestradores tiene.
A cualquier cosa llaman rosa.
Hacer como vaca y cubrir como gata.
Es mejor cobrar a que te cobren.
Uno y ninguno, en total suman uno.
La suerte y la muerte no escogen.
La mitad de nuestras equivocaciones nacen de que cuando debemos pensar, sentimos, y cuando debemos sentir, pensamos.
Fácil es empezar y difícil continuar.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
y k siempre estas a mi lado por k hay veces k me siento tan sola y con mucho frio k kisiera irme pero tambien nose si tu señor me kieres e hecho tantas cosas malas k ya nose ni en k pensar me entiendes todo poderoso
Lección bien aprendida, tarde o nunca se olvida.
La ley pareja no es dura.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
De bobos y bobas se hinchan las bodas.
Gran bien es castidad, ¿pero dónde está?.
Cuando golpees una piedra con el pie, consulta antes tu conciencia.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
Vaca flaca, siempre parece ternera.
Sobre brevas, ni agua ni peras.
En Tosantos tal y cuanto, y en San Andrés no preguntes de qué bota es.
Al fraile y al puerco, mostradle una vez la casa que el se vendrá luego.
Si no es Juan, es Pedro.
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
Quien carece de camisa, no está obligado a ir a misa.
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
A pobre viene quien gasta más de lo que tiene.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
Hay que darle tiempo al tiempo.
Quien da y quita lo dado, es villano desalmado.
Madre piadosa cría hija miedosa.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
Cada cual ve con sus anteojos, y no con los de otro.
De pastores, pastoradas y si te embobas alguna pedrada.
Si supiese la hueste lo que hace la hueste, mal para la hueste.
Saber más que Merlín.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
No es posible defenderse del aburrimiento
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
Zapato, ¿cuánto duras?, cuanto me untas.
El que manda, manda.
El optimista algo amasa, y el pesimista fracasa.
Andarse por las ramas.