De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
Atrás viene quien las endereza.
Si una puerta se cierra, otra se abre.
Papel, testigo fiel.
Nada complicado da buen resultado.
Si en septiembre comienza a llover, otoño seguro es.
De soltera, fina y curiosa, de casada, gorda y asquerosa.
Si me ha de llevar el diablo, que me lleve en coche.
Comamos y triunfemos, que esto ganaremos.
De suerte contentos, uno de cientos.
Candelaria: ¡Permanece dentro, el Invierno está afuera!
Agosto y Septiembre no duran siempre.
A la mesa de San Francisco, donde comen cuatro, comen cinco.
Al que le falta ventura, la vida le sobra.
Los justos pagan por pecadores.
De mala ropa no sale un buen traje.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
Cuando se va lo bueno, se va lo malo.
Comadre andariega, donde voy allá os fallo.
La mujer y el vino hacen del hombre un pollino.
Solo los verdaderos amigos nos dicen que tenemos la cara sucia.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Dinero, ¿a dónde vas?, a donde hay más.
Donde no hay pan, se va hasta el can.
En abril, va la vieja a veril.
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
No tientes al diablo que lo veras venir.
Bien está lo que bien acaba.
Con agua y con sol, Dios es el Criador.
La cosa más baladí, para algo puede servir.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
La madre y la hija, usan la misma camisa: la de la madre y no la de la hija.
Zorros en zorrera, el humo los echa afuera.
Uno que a redentor se metió, crucificado murió.
Amigos, oros y vinos, cuanto más viejos, más finos.
Casado que vuelve a casa manivacío, ese es baldío; casado que vuelve a casa manilleno es bueno.
Buena madera, buen oficial espera.
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
A bien se llega quien bien se aconseja.
Idos y muertos, olvidados presto.
Casarse bajo el palo de la escoba
Camarón que se duerme amanece en el mercado.
Llegar y besar, suerte es singular.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
El cura, cuando muere un rico, mata un buen cochino.
El que no tiene mujer, bien la castiga, y el que no tiene hijos, bien los cría.
Del necio, a veces, buen consejo.