El olmo tiene bellas ramas, pero no da fruto.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
Ratones nos dé Dios, y gatos nos los daremos.
Aunque se pudran las uvas, siempre habrá vino pa' zurras.
Amigo serás, pero a comer a tu casa.
Nunca faltara un tiesto para una buena mierda.
Un viejo amigo es una eterna novedad
Pan de trigo, aceite de olivo y de la parra el vino.
Jugar limpio, bueno para la conciencia y malo para el bolsillo.
Esa es carne para los perros.
El niño sin hacer trabajo, da mucho trabajo.
Olivo, oliva y aceituno, todo es uno.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna , sandios.
Quien coma la carne, que roa el hueso.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Belleza sin bondad es como un vino picado
Don sin Din, gilipollas en latín.
De esta capa nadie se escapa.
Maestro, El se puede comer la regla.
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
Entre bodas, fiestas y meriendas, ¿quién cuidará tu hacienda?.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.
Solano, ni en invierno ni en verano.
Tal para cual, para tal culo, tal pañal.
El bebedor fino, a sorbitos bebe el vino.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
Dar palos de ciego.
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Quien mierda echa en la colada, mierda saca.
Moza gallega, nalgas y tetas.
Del uso viene el abuso.
Cuando llueve y hace frío , hace la vieja su vestido.
Al amigo con su vicio.
Moro viejo no puede ser buen cristiano.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
Veinte con sesenta, o sepultura o cornamenta.
Si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo.
El queso y el barbecho, de Mayo sea hecho.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
El vino es la ganzúa de la verdad.
Buenos son barbos cuando no hay truchas a mano.
Bodas y aguas, como son guiadas.
La que de alto hila, el huso la cae y el culo la pía.
Apenas cierra Dios una puerta, y ya tiene una ventana abierta.
Siempre la cuba huele a la uva.
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.