El que paga intereses es el burro que jala la carreta de quien le presto.
La reputación dura más que la vida.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
La vaca y la mujer, paren a la vez.
Si las paredes hablaran.
Buenas palabras no cuestan cobre y valen más que plata.
Fácil cosa es pensar y difícil lo pensado dejar.
Fuiste doncella y viniste parida; ¡cuántas te tendrán envidia!.
No compra barato quien no ruega rato.
Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
Camino de Santiago, tanto anda el cojo como el sano.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
Del viejo el consejo.
En cabeza loca, ni se tiene, ni dura, ni para cosa.
Lo que viene deprisa, pronto se va.
Cuando el león muere, encima le mean las liebres.
Mal ojo le veo al tuerto.
Cuando uno esta en malas, hasta la mujer se le niega.
El que canta por la mañana, llora por la tarde.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
Burro amarrado, leña segura.
Se necesitan dos para empezar una pelea.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Más vale vieja conocida, que nueva con sida.
Poca ayuda no es estorbo.
Si quieres tener dinero, tenlo.
Dios hizo la curación y el médico se llevó los agradecimientos.
Donde el corazón se inclina, el pie camina.
Es más terco que una mula.
Fruto vedado el más deseado.
De alcalde a verdugo, ved como subo.
Al marido, amarle como amigo, y temerle como enemigo.
Jugué con quien no sabía y me llevó cuanto tenía.
Lo que mucho se usa, poco dura.
No hay mula que no patee, ni mujer que no lo de.
Cuando el sol se pone rojo es que tiene agua en el ojo.
Perro pendejo, no va a la gloria.
Casa cerrada, casa arruinada.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
Si quieres tener la tusa, persigue bien la merusa.
Lo que sale por la boca daña más que lo que entra por ella.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
Entre hermano y hermano, no metas la mano.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.
Agarrando aunque sea fallo.