Donde quiera que fueres, haz lo que vieres.
Favor publicado, favor deshonrado.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
Trato es trato.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
Amigos que admiten regalos, ¡malo, malo!.
Quien mucho desea, mucho teme.
Saber es poder.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
La ocasión asirla por el guedejón.
Esto es pan para tu matate.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
Burro adornado, busca mercado.
Malos reyes, muchas leyes.
Leer entre renglones.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
Allega, allegador, para buen derramador.
El diablo, harto de carne, se metió a fraile.
Tretas y tetas pueden más que letras.
De bien en mejor.
Caballo manso, tira a malo; mujer coqueta tira a puta; hombre bueno tira a pendejo.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
Muchas candelitas hacen un Cirio.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
El casado casa quiere.
Cuanto mayor es la fortuna, tanto es menos segura.
Las buenas fuentes se conocen en las grandes sequías; los buenos amigos, en las épocas desgraciadas.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
Lo escrito, escrito esta.
Doblada es la maldad que sucede a la amistad.
El que anda con un cojo, si al año no cojea, renquea.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
A cada lechón le llega su noche buena.
Para uno que madruga otro que no duerme.
En el corro mucha fiesta y en el refectorio feria texta.
Dar el consejo y el vencejo.
Bueno es lo bastante y malo lo sobrante.
A barriga llena, corazón contento.
Quien lo hereda no lo hurta.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
Pan con sudor, sabe mejor.
El que se brinda se sobra.
Cruz y raya, para que me vaya.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
Hablen cartas y callen barbas.
A más servir, menos valer.
Cántaro roto para tiesto vale.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".