Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
El hombre más rico es el que sabe qué hacer al día siguiente
¿Fiado?. Mal recado.
Quien vale mucho hace mucho.
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Juegan los burros y pagan los arrieros.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Los que miden el oro por celemines, suelen ser los más ruines.
Deuda real, se cobra tarde y mal.
Obra de chapucero cuesta poco, pero vale menos.
El que algo quiere, algo le cuesta.
Cuando te den, da.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
Las enfermedades son el impuesto que se paga por los placeres prohibidos.
Paciencia y barajar.
Plata en mano, culo en tierra.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
La casa es necesaria, para el rico y para el paria.
Buena gana de comer, rica salsa es.
No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
Las lagrimas de las mujeres valen poco y cuestan mucho.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
Dime lo que decantas y te diré lo que te falta.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
Las deudas son las mayores enemigas de la prosperidad.
No es pobre el que tiene poco, sino el que codicia mucho.
Mejor es la pobreza en la mano del Dios, que riquezas en un almacén.
Compra de quién heredó, que barato te lo dará, pues regalado lo recibió.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
Hasta una aguja, caída, bien paga la recogida.
Hombre muy escrupuloso, siempre será menesteroso.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
La libertad vale más que el oro
Casóse con gata por amor a la plata, gastóse la plata, quedóse la gata.
Dar para recibir, no es dar sino pedir.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
Lo de balde es caro.
En dimes y diretes, mal harás si te metes.
Un momento es más valioso que miles de piezas de oro.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.