Buena madera, buen oficial espera.
Hacer del san benito gala.
La mula reparando y le avientas el sombrero.
La cortesía exige reciprocidad.
Hay que darle al niño malo, más amor y menos palo.
Hablar a tiempo requiere tiento.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
Boda buena, boda mala, el martes en tu casa.
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
De bien en mejor.
Quién más te quiere, te hará llorar.
Quien va despacio y con tiento, hace dos cosas a un tiempo.
Come para vivir, pero no vivas para comer.
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
A burra nueva, cincha amarilla.
Labrador lunero, pierde el fruto y pierde el tiempo.
Calle el que dio y hable el que recibió.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
La intención es lo que vale.
¿Qué haces, hacedor?. Trabajar para el que duerme y está al sol.
Grano a grano la gallina llena el buche.
Se van con quien, las cartas y las mujeres.
Más grande que el apetito, el ojo que mide el frito.
A quien le dan pan que no coma.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Caballo chiquito, siempre es potrito.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
Te pido hojas y me traes ramas.
De molinero cambiarás, pero de báscula no pasarás.
Hijo solo, hijo bobo.
Para uno que madruga otro que no duerme.
Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
El que la sigue la consigue.
Cantando se van las penas.
La mejor bendición mejor para que haya una buena cosecha es una calabaza lleno de sudor.
Lo robado no luce.
Hombre chico, pensamientos grandes.
Oro y jade por fuera y algodón podrido por dentro.
Hablar por la boca del ganso.
Casa de Dios, casa de tos.
Si quieres quedar bien, nunca digas que te va muy bien.
Tamal que es de manteca en las hojas se conoce.
Siempre hay un roto para un descosido.
La razón es de quien la tiene.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.
Lo que sea de la mar, todo es azar.