El hombre a los treinta, o vive o revienta.
El que a las once no ha “bebío”, viene el Diablo y le dice: “Esto es mío.”.
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
Al hombre de rejo, vino recio.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
Al asno lerdo, arriero loco.
Diablo te hiciste porque padre no tuviste.
Hacer un pan como unas hostias/tortas.
Duro de cocer, duro de comer.
Zapatero haz tus zapatos, y déjate de otros tratos.
Pies fríos, corazón caliente.
Si has obtenido la riqueza con falsos juramentos, tu corazón será pervertido por tu vientre.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
La pobreza no es vileza, más deslustra la nobleza.
Pan de panadero y agua de regato, hincha la barriga y estira el espinazo.
Fango que se mueve, a demonios hiede.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
Ver para creer.
Dolor de cabeza quiere yantar, dolor de cuerpo quiere cagar.
No es para cualquier chiflar a caballo.
Las obras, con las sobras.
El flojo trabaja doble.
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
Oveja que anda, bocado halla.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
Cada uno habla de la feria, según le va en ella.
Alábate, mierda, que el río te lleva.
Caballo que respinga, chimadura tiene.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
Casa compuesta, caja en la puerta.
Cortesías engendran cortesías.
Lo que del corazón rebosa, sálese por la boca.
Cuando el hombre más tiene, más quiere.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
Juntando los bienes con los males, resultan todos los años iguales.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Estas más puesto que un calcetín.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Hay que llevar dos sacos, uno para llevar y otro para recibir.
Fortuna gira sobre una rueda, que nunca está queda.
Bonita, buena y rica con seso, bocadito sin hueso.
Madruga y verás; busca y hallarás.
Pocas palabra y muchos hechos.
De buen caldo, buenas sopas.
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.
Aire de Levante, agua delante.
Mano de hierro en guante de seda.
La nobleza y los blasones, nada valen sin doblones.