Esto vale lo que un ojo de la cara.
Las necedades del rico pasan por sentencias en el mundo.
Quien desprecia, comprar quiere.
Caro compró el que rogó.
Hombre muy escrupuloso, siempre será menesteroso.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
El que algo quiere, algo le cuesta.
Algo le falta al rico si no tiene amigo.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Después de estirar la pata, de nada sirve la plata.
Cuando se es rico, siempre se baila bien.
Cuando el vil está rico, no tiene pariente.
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
De un mal pagador, consigue lo que puedas.
Quien la haga que la pague.
Difama, que algo queda.
Palabra dada, palabra sagrada.
A un hombre rico, no repares si es feo o bonito.
No olvide su cuna quien haga fortuna.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
Hablar con lengua de plata.
¡Andá a cobrarle a Magoya!
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
El que paga lo que debe tiene derecho a pedir más.
¡Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
Una buena dote es un lecho de espinos
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
Unos suelen valer por muchos, y muchos por ninguno.
Palabra de boca, piedra de honda.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
La mala fama vuela como el ave y rueda como la moneda, y la buena, en casa se queda.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Poco pene tiene el que tiene poco. Mucho pene tiene el que se lo paga, y puta es su madre.
Donde el gusto falta, nada valen el oro y la plata.
El beber es el placer, y el pagar es el pesar.
Al que le sobre el tiempo, que me lo preste.
No hay mejor ahorrar que poco gastar.
No hay buen tesorero, con sueldo de portero.
Casa y potro, que lo haga otro.
Lo fiado es pariente de lo dado.
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
Alli se puede comer por una peseta.
No te fíes de la fortuna, mira que es como la luna.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Aunque la bolsa esté exhausta, el día de gastar se gasta.
Gratis, hasta las puñaladas.
Cuanto más hacienda dejes, más esperada es tu muerte.