Consejo femenil, o muy bueno, o muy vil.
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
Búho que come, o muere.
La sarna que no pica, a nadie mortifica.
Los ojos brillan al patrón cuando encuentra un tontorrón.
Abrojos, abren ojos.
Al villano dale el pie y se tomará la mano.
El que no tiene cabeza, tiene que tener pies.
Coge la ocasión al vuelo antes de que te enseñe el rabo.
Necio que sabe latín, doble rocín.
Las penas no matan de un hachazo, sino poco a poco van matando.
Zapato os daré que tengáis que romper.
A chica boca, chica sopa.
Debajo de la hiel suele estar la miel.
Madre no viste, padre no tuviste: diablo te hiciste.
Deudas tienes y haces más, si no mientes, mentirás.
Hombre refranero, medido y certero.
Una palabra al oído se oye de lejos.
Al hombre listo y tunante, no hay quien le eche el pie delante.
El zapato más bonito puede lastimar el pie.
El diablo nunca duerme.
Quien te cuenta las faltas de otro, las tuyas las tiene a ojo.
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
Para comer y cagar, solo hace falta empezar.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
El diablo no sabe por diablo, sino por viejo.
Daño merecido, no agravia.
Dolor de cabeza quiere yantar, dolor de cuerpo quiere cagar.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Muchas cabezas teñen pelo, pero no todas tienen sesos.
La mujer, hermosa y la galga, golosa.
Cada gusto cuesta un susto.
El borracho fino, después del dulce, vino.
Llegar y besar el santo.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
No hay bicho tan raro como el hombre avaro: para más guardar y tener, se muere por no comer.
Tengo el pie al Herrera, y veremos del pie que cojeamos.
Hay hombres como el dado: que se están de cualquier lado.
Si hubieres menester a alguno, bésale en el culo, si él te hubiere menester, bésete él.
El que más madrugo, un talego se encontró.
Perro que no anda no encuentra hueso.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
Después de un gustazo, un trancazo.
Cada cual mire por su cuchar.
Pezuña sobre agua, no deja huella.
Manos besa el hombre, que querría ver cortadas.
Un zorzal grano a grano se comió un parrón.
Al asno muerto ponle la cebada al rabo.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
Beber por lo ancho y dar de beber por lo estrecho.