Palabra de boca, piedra de honda.
Algo tendrá el queso, pa' venderlo al peso.
De pequeñico se doma al mimbre.
Hombre precavido, sabe el horario del marido.
De la viña del vecino, sabe mejor el racimo.
Al que Dios no le da hijos, el diablo le da.
Puro sombrerito de Esquipulas, lleno de mier...
Cuando has visto que los caballos se junten con las mulas.
En negocios de mucho tomo, ándate con pies de plomo.
Buen porte y buenos modales, abren puertas principales.
A fullero viejo, flores nuevas.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
De cuarenta para arriba, ni te cases, ni te embarques, ni te mojes la barriga.
En la felicidad razón, en la infelicidad paciencia
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
Mande el que puede, y obedece el que debe.
El que bruto entra, bruto se ausenta.
Esta más caliente que pepita en comal.
Después del relámpago viene el trueno.
A cada paje, su ropaje.
Agárrate, que hay curvas.
Tengo un filo, que si me agacho me corto.
A liebre ida, palos al cubil.
Lo de buena contextura, cuesta caro, luce y dura.
Todo salto tiene riesgo.
El arado rabudo, el arador, barbudo.
El tramposo, el codicioso y el tahúr, presto se conciertan.
La zarza da el fruto espinando y el ruin llorando.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
En casa del hortelano, siempre es más gordo el marrano.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
De tales devociones, tales costurones.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Ganas tienes y con ellas te entretienes.
Muchas gotas que caen entre la taza y los labios.
El agua para los bueyes y el vino para los reyes.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Palo de nogal, quiebra costilla, no hace señal.
Hay gente bien, en la lata, y mucho guache con plata.
El cliente siempre tiene la razón.
Más vale callar y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.
Quien casa por amores, malos días, buenas noches.
Más vale amante bandido que novio jodido.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
Refrán de palo, refrán de fuego.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Bien vestido, bien recibido.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.