Se no San Martiño non matas cocho ou año, coa fame levarate o diaño (Si en Noviembre no matas cerdo o cordero, de hambre te llevará el demonio).
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
Difama, que algo queda.
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.
Llegó el momento de la verdad.
Cartas cantan.
Si el cuquillo no ha venido el 25 de abril, o se ha muerto, o lo han matado, o es que no quiere venir.
Ya en el veranillo, la madurez del membrillo.
Nunca es mal año, por mucho trigo.
Lo que viene deprisa, pronto se va.
Quien tiene poco que ponerse, rápido está engalanado.
En Mayo crece el tallo.
La lluvia de Abril cabe en un barril.
Cuando te den, da.
Lo prometido es deuda.
Por Agosto, ni es vino ni es mosto; por San Andrés, vino es.
Quien en tiempo huye en tiempo acude.
Años de nones, muchos montones.
El agua que en otoño corre, es la que te saca de pobre.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
Hasta ajustar, regatear.
Por San Mateo, la vendimia arreo.
Lo que está por pasar pasará.
Como vaya viniendo, vamos viendo.
Por los reyes, el hielo y la nieve crecen.
Consejo tardío, consejo baldío.
Lentitud en prometer, seguridad en cumplir.
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
Dineros de sacristán, cantando se vienen cantando se van.
Lunes y sábados no quitan jueves.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
Del mal, el menos.
Alabanzas y regalos, malos tratos.
A dos días buenos, cientos de duelos.
Bendita sea la mata de Mayo, que se secó lloviendo.
Por San Justo y Pastor, entran las nueces en sabor, y las mozas en amor.
De la abeja y de la vaca, en Abril muere la flaca.
Chicharra que canta, calor adelanta.
Domingo sucio, semana puerca.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
Con los años viene el seso.
Por Santiago y Santa Ana pintan las uvas, y para la Virgen de Agosto ya están maduras.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
Yemas de Abril, pocas al barril.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Niebla en menguante, mal tiempo en adelante.
El último en llegar, con la más fea le toca bailar.
A cada ermita le llega su fiestecita.