Hay quién está siempre ocupado pero nunca hace nada.
Quien da consejo no pedido, se expone a perder el consejo y el amigo.
Cabra coja no quiere siesta, y si la tiene caro le cuesta.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Amor y señorío, no quieren compañía.
Ninguno puede vender, su alma a Dios y a Lucifer.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
Solo se consume el que no ama, pero quien ama da hasta los huesos a los demás
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
Caridad con trompeta, no me peta.
Compra lo que no te hace falta y no tendrás lo que te haga falta.
Mala boca, peces coma.
El que tiene salud es rico.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
Eso son otros veinte pesos.
Huye del vino, pero ayuda al borracho.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
En casa del pobre, la plata se vuelve cobre.
Hace más el que quiere que el que puede.
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
Amor sin plata, no dura.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
Variante: Por su mejoría su casa dejaría.
Del necio, a veces, buen consejo.
Las pinturas y las peleas míralas desde lejos.
El que trae , lleva.
Para que quiere cama el que no duerme.
Obsequiar a Buda con flores regaladas.
Las prendas de ropa son alas.
La pereza es la madre de la pobreza.
Dama tocada, dama jugada.
Se te cayó e cassette
Recordad siempre la partida tienes que guardar.
Abril concluido, invierno ido.
Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
La primera te la paso, pero a la segunda te aso.
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.
Hablando la gente se entiende.
A consejo de ruin, campana de madera.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
Otra cosa es con guitarra
A quien a buen culo se arrima, buenas hostias le propinan.
Pesar ajeno, no quita el sueño.
Reniego de caballo que se enfrena por el rabo.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.