El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
Días de mucho vísperas de ayuno.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
Amor de amos, agua en cestos.
Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
Cada cual decía del amor que tenía.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Buen moro, o mierda u oro.
Lo que bien se gana, bien se guarda.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Te perdono el mal que me haces nomás por lo bien que me caes.
Según serás, así merecerás.
Renegad de viejo que no adivina.
De padres bocois hijos cubetas.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
Ni puta seas, y hagas las semejas.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
Ni poeta con dinero ni mujer sin pero.
Gente parada, malos pensamientos.
Para vivir una vida desprendida, no debemos considerar nada como de nuestra propiedad.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Valor y querer, facilitan el vencer.
En buena casa, mal inquilino.
La economía es riqueza, como el derroche pobreza.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
Hablando se entienden los blancos.
Codicia mala a Dios no engaña.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
Palabra dada, palabra sagrada.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Haz lo que debes y dejar venir el resultado.
Ni por rico te realces, ni por pobre te rebajes.
Hablar con lengua de plata.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
Los esposos descuidados echan a perder la casa.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
Allega, allegador, para buen derramador.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
Hay cabalgadura que le viene grande su herradura.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
Piensa en las facilidades, pero continúa trabajando.