A mocedad viciosa, vejez penosa.
Partidarios: gente amiga de llenar bolsa y barriga.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
Novia sin cepas, novio con quejas.
Acabada la misa, se parten las obladas.
Lágrimas de puta, amenazas de rufián y juramentos de mercader, no se han de creer.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Palabras blandas te pondrán en andas.
Lo que se aplazó, casi siempre se malogró.
Alegrías secretas, candela muerta.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
El dar limosna nunca mengua la bolsa.
Madre muerta, casa deshecha.
Hecha la ley, hecha la trampa.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
Mujer precavida vale por dos.
Al ingrato con la punta del zapato.
Como soy gallego, ni pago ni niego.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
Hacer algo de cayetano.
Del favor nace el ingrato.
Cuenta errada, no vale nada.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Palabras y plumas el viento las tumba.
Mujer moza y Viuda, poco dura.
Hablar bajo y obrar alto.
Pesar compartido, pronto es ido.
El diablo está en los detalles.
A gran pecado, gran misericordia.
Como vives, juzgas.
Quien se enamora sin dinero y se sulfura sin poder es un infeliz
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
Dos hijas y una madre, tres demonios para un padre.
Boda buena, boda mala, el martes en tu casa.
Costumbre mala, desterrarla.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
El hombre gana la plata y la mujer la desbarata.
"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
Nunca con menores, entables amores.
Comparte la carga y ésta será más ligera.
Los errores son grandes cuando el afecto es pequeño