Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Boda mojada, novia afortunada.
El dinero vaya y venga y con sus frutos nos mantenga.
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
Al borrico viejo la mayor carga y el peor aparejo.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
Carga que con gusto se lleva, no pesa.
Cuando te vendan compra, y cuando te compren vende.
Quitada la causa se quita el pecado.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
Si no cobras por tu trabajo, ni eres pagado ni agradecido.
Hijos tienes, nueras tendrás, cuando te descuides en la calle te verás.
Bolsillo lleno no tiene dueño.
Ropa que mucho se cepilla, pronto raidilla.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
De paja o de heno, mi vientre lleno.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
Pan tierno, casa con empeño.
A quien con malos anda no le arriendo la ganancia.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
Tu principal heredero, tú mismo debes serlo.
Quien tuvo, retuvo.
Estas son de mi rodada.
El que es culpable puede reincidir.
Más vale cargar la carga que arrear la mula.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Trabajo de común, trabajo de ningún.
Viejo que paga compañía, mantiene tres casas en un día.
Andar y callar, eso es negociar.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
El que está a las duras, está a las maduras.
Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
Recibir es mala liga, que el que toma a dar se obliga.
Las cosas caen por su propio peso.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
De aquellas chanzas vienen estas danzas.
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
El cliente siempre tiene la razón.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
A donde las dan, allí las toman.
Quien lo hereda no lo hurta.
Estrenar casas y domar potros, otros.
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
Entre el honor y el dinero, lo segundo es lo primero.
A quien mucho tiene, más le viene.
La vida pende de un hilo.