Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
Poco y entre zarzas.
Si orar es de hermanos, rectificar es de humanos.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
Breve habla el que es prudente.
La mar y a la mujer, de lejos se han de ver.
Si no te vas a beneficiar, dejas que el otro se joda.
Es de los enemigos, no de los amigos que las ciudades aprendan la leccion de construir murallas altas.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Una de cal y otra de arena, y la obra saldrá buena.
El que hace bien a los demás se beneficia a sí mismo.
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.
Baila Antón según le hacen el son.
El arma es enemiga de su dueño.
Doctor que cura a sus enfermos no hace carrera ni dineros.
En la vida no me quisiste, en la muerte me plañiste.
En casa y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.
Remo corto, barca pequeña.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
Si uno pierde los labios, tendrá los dientes fríos.
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
El mal ajeno no cura el mío.
Cuanto vino entra, tantos secretos salen.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
Quien porfía, alcanza hoy u otro día.
No la hagas y no la temas.
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
Donde muchos mandan y ninguno obedece, todo fenece.
De lunes a martes, poco se llevan las artes.
Si la locura fuese dolores, en cada casa, habría voces.
El caballo malo hay que venderlo lejos.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
No te alabes antes de que acabes.
Deja la bola rodar, que ya parará.
Más te sacará del apuro un real tuyo que un duro del vecino.
Cambio de costumes, par es de muerte.
Enteramente de balde no se da nada a nadie.
Casamiento por amores, no darán fruto esas flores.