Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Las furias de Celestino, no me importan un comino.
Has lo que debes y no lo que puedes.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Bueno es caer para más valer.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
El tiempo todo lo pone a prueba.
El sueño es alimento de los pobres.
El que tenga hacienda, que la atienda o que la venda.
Quien no se arriesga no cruza el río
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
Nadie querría para sí.
En cada casa, un solo amo.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
El que teme a sufrir, sufre de temor.
O comer en plata, o morir ahorcado.
Cualquier ciudad es mi pueblo.
El que quiere besar, busca la boca.
En el verdadero amor es el alma la que abraza al cuerpo
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
Fui donde no debí, ¡y cómo salí!.
El que hace el bien de los demás hace el suyo.
El trabajo duro purifica el espíritu.
La muerte todas las medidas vierte.
Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
Cántaro roto para tiesto vale.
El cosechar y disponer de provisiones puede durar por largo tiempo.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
El secreto de la vida no está en vivir, sino en vivirla.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
Solo a los locos les gusta la guerra, el mar y el matrimonio.
Donde las dejan, las cobran.
Alcanza, quien no cansa.
Más quiero poco seguro que mucho en peligro.
Chico bache y grande caída.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
La mucha tristeza es muerte lenta.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.
Feria de loco es el mundo todo.
Con mujer que tiene dueño, ni sueño.
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
Acá como allá, y allá como acá.
La esperanza es como el azúcar en el té. Aunque es muy poca, todo lo endulza.
No lo hurta, lo hereda.
Todo lo bueno o es pecado o engordaTodo lo que brilla no es oro
Te puedes arruinar por porfiada y por fiar.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
El ojo del amo hace más que sus manos.