Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
Juntos por el mundo van el bien y el mal.
Donde uno piensa, otro sueña.
Todos estamos de visita en este lugar. Solo estamos de paso. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar, y volver a casa.
Compañía de dos, compañía de Dios.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
Si te vieres en prosperidad, acuérdate de tu adversidad.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Vive cada día de tu vida como si fuera el último... un día acertarás.
Donde hay voluntad, hay un camino.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
Dios lo da y el diablo lo guisará.
Lo que haces, encuentras.
Dios aflige a los que bien quiere.
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
Cada cual a lo suyo.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Hacer la del capitán Araya; embarcar a los demás y quedarse en la playa.
Hay quien no ve su camino.
La esperanza es lo último que se pierde.
La búsqueda de un tesoro no depende de ti, la búsqueda de tu alma depende de mi
De Dios hablar, y del mundo obrar.
El que persevera triunfa.
Espéjate para que veas cómo eres.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
Hay que sufrir para merecer.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
Hay tres cosas que el ser humano necesita en su vida: alguien a quien amar, algo que hacer y una esperanza para el futuro.
Quien a heredar aspira, larga soga estira.
Donde se pace, que no donde se nace.
Después de haber recorrido el mundo entero en busca de la felicidad, te das cuenta de que estaba en la puerta de tu casa.
De sol de tarde, Dios te guarde.
Las sueños, sueños son.
Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
Quien supo esperar, llega a triunfar.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
La vida pende de un hilo.
Hijo eres, padre serás; cual hicieres, tal habrás.
Idos y muertos, olvidados presto.
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
De morir hay mil modos; de nacer uno solo.
A quien Dios ama, Dios le llama.
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
La suerte es de los audaces.
Quien al cielo tira flechas, vuélvensele a la cabeza.