Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Fruta juanto al camino, nunca llega a madurar.
El maestro sabe lo que hace.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
Hermanos hay tanto por hacer!
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
La noche para pensar, el día para obrar.
Empieza la tarea y luego termínala.
Si me ha de llevar el diablo, que me lleve en coche.
Lo quiero, para ayer.
Ir de mal en peor, no hay cosa peor.
Cuerpo harto, a Dios alaba.
Buen comienzo, agüero de buen término.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
La única felicidad consiste en la espera de la felicidad
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
La mayor conquista en el carácter de un guerrero es su propio temple.
Machete cuto, estáte en tu vaina que nada te pasará.
Vale mucho más morir intentándolo que vivir toda tu vida lamentándolo.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Si bien hicieres, sea mientras vivieres.
Ausentes y fallecidos, ni éstos bien amados, ni aquellos bien venidos.
Alabanzas y regalos, malos tratos.
Ruego a Dios, si te casares, que llorando te descasen.
Sal derramada, quimera armada.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
A boda y bautizo, no vayas sin ser llamado.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
Los extremos nunca son buenos.
Hecha la ley, hecha la trampa.
Cerca de la iglesia, lejos de Dios.
Quien virtudes siembra, fama siega.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Quien teme a las almas, se topa fantasmas.
Quien tiene miedo tiene desgracia.
Sé dueño de quien no te ama y esclavo de quien te ama
La fama propia depende de la ajena.
Si deseas ser feliz, tienes que desear ver a otros felices también.
Cuando nos encontramos con la felicidad, no lleva nunca la ropa que habíamos imaginado
Tienen los que pobres son la desgracia del cabrito: o morir llegar a ser cabrón.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
En hacer bien nunca se pierde.
El cobarde vive, el valiente muere.