La muerte es lo único seguro que tenemos en la vida.
La ocasión asirla por el guedejón.
Cuando Dios borra, escribir quiere.
Desde donde se posan las águilas, desde donde se yerguen los jaguares, el Sol es invocado.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Muerto, ¿quieres misa?.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
Según sea el paño, hazte el sayo.
Las palabras se las lleva el viento.
Amigos pobres, amigos olvidados
Nos avergonzamos de reconocer lo que le debemos al azar: de todos los benefactores, el azar es el que recibe más ingratitud
El que desecha la yegua, ése la lleva.
La novia del estudiante nunca llega a ser la esposa del profesionista.
Amor sin sacrificio, más que a amor, tira a fornicio.
Lo dicho, dicho está.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
Por tu ley, y por tu rey, y por tu grey, y por lo tuyo morirás.
¡Cuando querrá Dios que un real se vuelva dos!.
Los padres todo lo deben a sus hijos.
Cada cual cuenta de la feria como le va en ella.
A muertos y a idos, no hay amigos.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
Antes que el deber está el beber.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
Mas vale buena muerte que mala vida.
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
Lo mal adquirido, se va como ha venido.
Casa de padre, viña de abuelo y olivar de bisabuelo.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
Por la Encarnación, los últimos hielos son.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.
Dar es corazón, pedir es dolor
Guárdate del amor que te mira los bolsillos
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
Mañana de niebla, tarde de paseo.
El siervo no sabe lo que hace su amo porque éste solo le explica la acción y no el fin
Casa de mantener, castillo de defender.
Dame consejos sanos y dinero para ejecutarlos.
El rostro es el espejo del alma.
El año que viene de suerte, la mujer pare los hijos de otro.
Libro prestado, libro perdido.
Hay que hacer de tripas corazones.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Domingo, domingo, día de pingo.
El muerto a la sepultura y el vivo a la travesura.
La victoria pertenece a aquel que espera media hora más que su oponente.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Antes huir que morir.
O se tira de la cuerda para todos, o para ninguno.