Mujer casada, casa quiere.
Ruin que convida, deja a todos sin comida.
Deja tranquilos a los perros que duermen.
Amar y saber, todo no puede ser.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
De donde no hay no se puede sacar.
Buscarle cinco pies al gato.
Amor con hambre, no dura.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
La suerte nunca da, solo presta.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
Nos ha jodido mayo con no llover.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.
Bodas largas, barajas nuevas.
Rogar a Dios por los santos, más no.
Labrador lunero, pierde el fruto y pierde el tiempo.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Ni hombre chiquitillo, ni casa de escaloncillo.
¿Quién con una luz se pierde?
No pongas al ruin en zancos; que te escupirá desde lo alto.
Con la mujer y el dinero no te burles, compañero.
Quien se va, como muerto está, y pronto se le olvidará.
Mas vale tener un amigo, que un saco de reales.
A caballo que te regalan no pongas reparos en la capa.
Quien mucho se arremanga, vésele el culo y la nalga.
Hacer de tripas corazón.
A nadie le huelen sus peos ni sus hijos les parecen feos.
El pobre de su pobreza no sale.
Mal vecino es el amor, y do no lo hay es pero.
Yo me quejaba que no tenía zapatos, hasta que me encontré a alguien que no tenía pies.
El que cree en mujer no cree en Dios.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Cuando te des un beso con tu novia, nunca lo hagas en el balcon porque dicen que el amor es ciego pero los vecinos no.
El que está, y no está por su gusto, que se joda es justo.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
Dan limosna muertos los que vivos no la dieron.
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.
El ahorro anda pasito a pasito, pero llega lejitos.
No hay peor pagador que el que no niega la deuda.
Nadie le da vela en este entierro.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
La ausencia mata el amor o centuplica su ardor.
Hacienda de pluma, poco dura.
Lo estancado se pudre.
No hay alegría sin aburrimiento
Ni mozo dormidor, ni gato maullador.