El que vive de prestado, algún día es encuerado.
A agentes y consintientes, la misma pena se debe.
Amor de corneta, de diana a retreta.
A la arrogancia en el pedir, la virtud del no dar.
En mente obtusa, la letra, ni a punta de palo penetra.
Quien da y quita lo dado, es villano desalmado.
No hay duelo sin consuelo.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
Los amigos se comprenden mejor en la distancia
Ningún rencor es bueno.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
A cautela, cautela y media.
Los defectos de la gente, no hay que mirarlos con lente.
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
Gozo que no se comunica, se achica.
Con amor y aguardiente, nada se siente.
Te perdono el mal que me haces nomás por lo bien que me caes.
Amor nuevo, olvida el primero.
No hay peor saber que no querer.
Ajo hervido, ajo perdido.
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
Me extraña que siendo araña te caigas de la pared.
Ni bonita que admire, ni fea que espante.
Burro que tropieza dos veces en el mismo canto, es burro doblado.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Cuidados ajenos, matan al asno.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Las noticias malas nunca llegan solas.
Ningún ladron quiere ser robado.
A las mujeres y a los charcos no hay que andarles con rodeos.
Al que no le saben, le inventan.
No hay mandado como el que hace el mismo amo.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Viejo con mujer hermosa, mala cosa.
Amor no quita conocimiento.
Favorece a quien te ayudó y olvida al que se negó.
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.
No me castigues con el látigo de tu desprecio.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
Harto sabe quien sabe que no sabe.
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
Manos limpias y uñas cortas, no amasaron, malas tortas.
Después de un gustazo, un trancazo.
Perdono al que me ha ofendido pero la ofensa no la olvido.