Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
El que compra y miente, en su bolsa lo siente.
El aburrimiento lo padecen aquellos que no han vivido nada o han vivido demasiado
Más dañado que agua de florero.
A lo que no puede ser paciencia.
Nada con nada, total nada.
A confesión de parte relevo de prueba.
Más obrar que hablar.
Reniego de señora que todo lo llora.
Perro que no anda no encuentra hueso.
De los escarmentados nacen los avisados.
De juez de poca conciencia, no esperes justa sentencia.
Que todo es ilusión menos la muerte.
Amistad que acaba, no fue nunca amistad.
Ya la esperanza perdida, ¿qué queda que perder en esta vida?.
De perdidos, al río.
Los celos ciegan la razón.
De persona palabrera, nunca te creas.
Las dichas no vienen a pares; una desgracia no llega sola.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
Por unos pierden otros.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Las caras nos vemos, más los corazones no.
Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.
Buena vida, padre y madre olvida.
Con vergüenza, ni se come ni se almuerza.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
Por San Martín, trompos al camino.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
Quien no sabe de abuelo, no sabe de bueno.
A gran solicitud, gran ingratitud.
La envidia es una mala consejera.
Ocasión perdida, para siempre ida.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Más son los que han tenido que arrepentirse de hablar que de guardar silencio.
El hombre discreto saca mayores ventajas de sus enemigos que un tonto de sus amigos.
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
La fe infundada en la autoridad no es fe
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
Antes se coge al mentiroso, que al cojo.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.
No hay cambios sin inconvenientes, aun de peor a mejor
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
No enturbies aguas que hayas de beber.
Sin dudar, no hay acertar.
Todo necio confunde valor y precio.