Es fácil caer en una trampa, pero difícil salir de ella.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
De mala vid, mal sarmiento.
No vengas a asustar con el petate del muerto.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
No confíes a otro lo que puedas hacer por ti mismo.
El mal encantador con la mano ajena saca la culebra.
Palabra de cortesano, humo vano.
Quien se pone ropa ajena, no puede decir que estrena.
El amigo verdadero ni contra tu honra ni contra tu dinero.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
Quien invierte en cosa vana, pronto acaba con la lana.
Costurera sin dedal, cose poco y cose mal.
El agraviado, nunca desmemoriado.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
No dar su brazo a torcer.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
A gran salto, gran quebranto.
El asno que se cree ciervo, al saltar se despeña.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
Bota vacía la sed no quita.
No comas ansias.
La mujer decente, sufre más que se divierte.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
No es buen médico el que desahucia al enfermo.
Corazón que no tiene placer, cagaos en él.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
Gran mal padece quien amores atiende.
No paga los platos rotos, pero arma los alborotos.
Dios no desampara a sus hijos.
Profesor que usa estaca, malos alumnos saca.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
Hombre sin dinero, lobo sin dientes.
Las dichas enviadas por Dios no despiertan al que duerme.
Pa'trás como las del marrano.
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
Es demasiado necio para ser loco.
Panza llena, quita pena.
A gusto dañado, lo dulce le resulta amargo.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
Despedida de borrachos.
Lleno es de bondad, quien nunca llegó a envidiar.
Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
Una maravilla, con otra se olvida.
Perro en barbecho ladra sin provecho.
A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
La vejez mal deseado es.